Pese a que Colombia es uno de los 15 países del mundo con mayores reservas de agua, el vital líquido no llega a todos, en todas partes. Según el Banco Mundial, en el país, al menos un tercio de la población urbana está afectada por estrés hídrico y en pleno 2023 persisten deficiencias considerables en los servicios de agua: la cobertura del abastecimiento del líquido gestionado de manera segura llegó al 73% a nivel nacional (el 40% en las zonas rurales) y la cobertura del saneamiento seguro, a tan solo el 17%.

Con motivo de las celebraciones esta semana del Día del Agua en todo el mundo, UNICEF lanza un llamado a las autoridades en Colombia para resolver los problemas de falta de suministro de agua y de servicios sanitarios que afectan a niños de regiones en situación de pobreza en todo el país.

Estado del agua en Colombia: Suministro y saneamiento

El pasado 6 de septiembre la Ministra de Vivienda Catalina Velasco presentó en la Comisión Sexta del Senado un reporte acerca del estado de suministro y servicios de saneamiento de agua hasta el 2022. El informe en el siguiente video a partir del minuto 27:49

Comisión Sexta del Senado de Colombia 6 de septiembre 2022

Diagnóstico

Proteger los recursos hídricos y su sostenibilidad puede reforzar los medios de vida de la sociedad colombiana

Colombia se ubica por encima del promedio en América Latina y el Caribe en cuanto a la carga de enfermedad de WASH -agua, saneamiento e higiene, por sus siglas en inglés- y por debajo del promedio de saneamiento administrado de manera segura, creando dificultades a largo plazo en su economía y desarrollo. Este hecho- para expertos del Banco Mundial genera retrasos en la salud, la educación y la vida laboral de las personas, especialmente en las poblaciones más pobres. Desencadenando a su vez, cargas sobre la economía en forma de exceso de gasto nacional en salud y una disminución de la productividad laboral.

Para la Corporación Andina de Fomento, de continuar con el ritmo actual de consumo humano y productivo del agua. , América Latina y el Caribe en su conjunto no podría cumplir las metas del ODS 6 – Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos- para 2030.

Entre las enfermedades inducidas por WASH, las enfermedades diarreicas, las infecciones entéricas, otras enfermedades intestinales, y la malaria dan cuenta de más del 50 por ciento de la variación en las tasas de mortalidad en el país. Los impactos sociales y económicos de las altas cargas de salud de las malas prácticas y falta de acceso de WASH recaen desproporcionadamente en los niños y las poblaciones pobres en general. La contaminación del agua crea cargas adicionales para las comunidades en forma de impactos económicos adversos de enfermedades recurrentes y degenerativas

Los sistemas naturales, tales como los Páramos y las cuencas del Amazonas y Orinoco, son activos importantes que brindan servicios cruciales al país pero están bajo amenaza. Los cambios en el uso de la tierra han alterado los equilibrios hídricos del país, disminuyendo la retención y la infiltración, aumentando la escorrentía superficial y causando flujos más grandes. Esto resulta en una menor reposición de los acuíferos subyacentes, una erosión acelerada y un mayor transporte de sedimentos que conduce a la acumulación de limo en canales y reservorios aguas abajo. La importancia de los Páramos no se puede subestimar: estos cubren alrededor del 2% del territorio nacional y proporcionan agua a cerca del 70% de la población. Las estimaciones indican que alrededor del 50 por ciento de estas áreas se han visto negativamente afectadas por la actividad humana, lo que limita su capacidad natural de capturar y retener agua.

El alto crecimiento de la población y la actividad económica conducen a la tala de más bosques para aumentar la producción agricultura, lo que pone en peligro los sistemas hídricos del país. En Colombia, se talan 280,000 hectáreas de bosque por año, alrededor del 80 por ciento de estos en solo seis departamentos, Caquetá, Guaviare, Meta, Antioquia, Putumayo y Chocó. En la región amazónica, la deforestación se ha duplicado, afectando hasta 144,147 hectáreas al año. Esto ya ha causado un aumento en problemas de inundaciones, sequías y calidad del agua.

Llaves para la acción

Los sistemas naturales, tales como los Páramos y las cuencas del Amazonas y Orinoco, son activos importantes que brindan servicios cruciales al país pero están bajo amenaza.

Ser potencia en agua y recursos hídricos es una oportunidad única para el desarrollo y progreso de todos. Ver el agua como una política de Estado -no de Gobiernos- es una de las estrategias claves para manejar el tema del agua a largo plazo.

En Colombia el nuevo Gobierno ha planteado una nueva visión del agua, a partir del cambio climático:

La naturaleza es una parte muy importante de la solución. Más del 99 % del almacenamiento de agua dulce de la Tierra se encuentra en la naturaleza pero en gran medida se lo da por sentado. Es necesario reconocer colectivamente que el almacenamiento natural (las aguas subterráneas, los humedales, los glaciares y las reservas de humedad en el suelo) son fundamentales para la supervivencia, por lo que se las debe proteger y gestionar. Saber lo que tenemos es el primer paso para tomar conciencia del valor de la naturaleza y dejar de agotarla innecesariamente, como ha sucedido durante décadas en muchas partes del mundo.

La planificación del almacenamiento de agua presenta desafíos considerables. La mayoría de los países cuenta con recursos limitados y deben buscar enfoques eficientes para aumentar su capacidad de almacenamiento. Esto incluye aprovechar y maximizar los recursos naturales de almacenamiento; evaluar las oportunidades para volver a poner en marcha, rehabilitar o reacondicionar las estructuras existentes, crear otras e introducir reformas (por ejemplo, invertir en instituciones para que gestionen mejor el almacenamiento), y analizar las alternativas al almacenamiento, que van desde la gestión de la demanda y las medidas de suministro alternativo dirigidas a reducir la escasez, hasta las normas sobre zonificación.

Promover, planear, e implementar el desarrollo de proyectos multipropósito y revisar el marco institucional y regulatorio existente para el desarrollo de proyectos multipropósito. La meta debe ser la de implementar estos proyectos al tiempo que se ponderan de manera óptima los intereses de los diferentes sectores involucrados.

Simplificar la estructura de gobernanza del agua y desarrollar una ley de aguas que junte todas las leyes, estatutos, y decretos relacionados con el sector. Para reducir la complejidad del sector, Colombia necesita evaluar la posibilidad de reducir la cantidad de autoridades, agencias, e instituciones que vigilan el sector y asegurar que las responsabilidades sean claras y completas. Para aumentar la transparencia, haría bien el país en evaluar la viabilidad de reunir en una sola ley de aguas todas las leyes y regulaciones, así como sus enmiendas de las últimas décadas.

Desarrollar herramientas y métricas para la toma de decisiones:
El desarrollo de herramientas (tales como balances hídricos, sistemas de alerta temprana, permisos, concesiones y derechos de agua, etc.) ayudará a capturar los riesgos del agua y reflejar los patrones de utilización del agua y la sobreexplotación por parte de los usuarios urbanos, agrícolas y ecosistémicos. Mejorar la capacidad de incluir el valor económico del agua en las herramientas de toma de decisiones conducirá a una mayor priorización de las intervenciones para mejorar la seguridad hídrica

Lo positivo

Los ecosistemas relacionados con el agua se benefician enormemente del establecimiento y la fiscalización del “caudal ambiental.” El concepto es asegurar el uso sostenible de un recurso hídrico a corto y largo plazo, con miras a abordar las necesidades humanas, así como las de sostenibilidad ecosistémica. Colombia ya ha comenzado a moverse en esta dirección. En 2018, el MADS expidió las guías propuestas sobre el caudal ambiental. Asimismo, se dio un paso importante con el proyecto de resolución 2130 de 2019 de la cuenca del río Bogotá y los avances-lentos aún- por y para la descontaminación del afluente