En medio de la emergencia climática que enfrentamos, la crisis mundial del agua es cada vez más cercana. Se prevé que la población urbana mundial que se enfrenta a la escasez del líquido se duplique, pasando de 930 millones en 2016 a entre 1700 y 2400 millones de personas en 2050.

La creciente incidencia de sequías extremas y prolongadas también está afectando a los ecosistemas, con graves consecuencias para las especies animales y vegetales.

En el mundo hay 2000 millones de personas que carecen de agua potable y 3600 millones que no tienen acceso a un saneamiento gestionado de forma segura. En Colombia, 1´400.000 personas carecen de servicios sanitarios adecuados, afectando especialmente a mujeres y niños. Mira la segunda parte de la entrevista de FREE EARTH con UNICEF.

Los niños y niñas menores de cinco años son los que más riesgos enfrentan por la falta de acceso a agua limpia y saneamiento básico

El saneamiento básico es un conjunto de técnicas que permite eliminar higiénicamente residuos sólidos, excretas y aguas residuales, para tener un ambiente limpio y sano.

El saneamiento básico tiene tres pilares fundamentales : agua segura, disposición sanitaria de excretas y manejo sanitario de la basura. En muchas ocasiones, diversas comunidades rurales no cuentan con servicios externos que las provean de agua segura, que se encarguen del tratamiento de sus excretas o de la disposición de su basura, lo cual convierte estos problemas cotidianos en parte de su vida diaria.

La creciente incidencia de sequías extremas y prolongadas también está afectando a los ecosistemas, con graves consecuencias para las especies animales y vegetales.

El agua se agota

Para Richard Connor, Redactor Jefe del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos (WWDR) «la incertidumbre en cuanto a la disponibilidad del agua va en aumento».

«Si no lo abordamos, se producirá una crisis mundial», afirmó, señalando la creciente escasez que refleja la reducción de la disponibilidad y el aumento de la demanda, desde el crecimiento urbano e industrial hasta la agricultura, que por sí sola consume el 70% del suministro mundial.

En respuesta a la pregunta sobre posibles «guerras del agua» ante una crisis mundial, Connor afirmó que este recurso natural esencial «tiende a conducir a la paz y la cooperación más que al conflicto».

Pueblos y ciudades, el campo y lo urbano: Lo positivo

El informe, que detalla las experiencias -buenas y malas- de los esfuerzos de colaboración de los socios, explica cómo la aceleración de los avances en la consecución de los objetivos relacionados de la Agenda 2030 depende de la mejora de una cooperación positiva y significativa entre las comunidades del agua, el saneamiento y el desarrollo en general.

Las innovaciones durante el inicio de la pandemia de COVID 19 vieron cómo se formaban alianzas entre las autoridades sanitarias y de aguas residuales, que juntas fueron capaces de rastrear la enfermedad y proporcionar datos críticos en tiempo real, dijo.

Desde los habitantes de las ciudades hasta los pequeños agricultores, las asociaciones han producido resultados mutuamente beneficiosos.

Invirtiendo en las comunidades agrícolas de las zonas altas, los agricultores pueden beneficiarse de formas que ayuden a las ciudades de las que se nutren.