Vital, poderoso, irreverente, excepcional. Lo primero que pensé cuando conocí a Salvatore Maldonado fue en su parecido con “El Viejo”- Santiago -el célebre personaje del escritor norteamericano Ernest Hemingway en El Viejo y el Mar.
Santiago dedicó su vida a ser pescador de peces en el mar, en Cuba. Salvatore, a ser el libertador de una laguna, hogar de halcones peregrinos, águilas, garzas, tinguas y patos, laguna sumida en la contaminación, en Colombia. El mar y la laguna han visto envejecer a Santiago y a Salvatore. Sin embargo, los dos poseen una resistencia a prueba del tiempo. Podría decirse que la naturaleza ha forjado las fisonomías del pescador y del campesino.
Gladiadores. Guerreros. Titanes. Santiago -El Viejo-, en las páginas de una de las novelas más populares de todos los tiempos. Salvatore, en las oscuras aguas, aguas negras a causa del vertimiento en ellas de desechos, residuos y tóxicos, de la Laguna La Herrera, en Cundinamarca.
Días atrás, en un almuerzo en Bogotá, me entero de la existencia de un hombre que durante años ha luchado heroicamente por ese cuerpo de agua ubicado en inmediaciones del municipio de Mosquera.Mi interés periodístico me conduce a él; en cuestión de horas, concreto la entrevista. La Herrera es una reserva de agua de 280 hectáreas y es la laguna más grande que tiene la Sabana de Bogotá. En mi recorrido hacia el lugar, observo la alarmante depredación ambiental del lugar. Montañas, ecosistemas de vegetación y fauna únicos en el mundo, destruidos por procesos de urbanización caótica, minería y contaminación total. Por instinto, recuerdo la belleza que esta región tuvo hace algunos años. La comparo con los imponentes y espectaculares bosques de Europa, que allí son patrimonio de cada país. No se tocan.
Un joven y un niño acompañan a los dos viejos. Manolín, un pescador, aprendiz del saber de Santiago en las artes de pesca. Samuel – “Samuelito”, un pequeño de 7 años de edad, nieto de Salvatore, depositario del conocimiento de su abuelo. Tanto Manolín como Samuel, son conscientes de la responsabilidad del conocimiento heredado por sus maestros.
La lucha de Santiago y de Salvatore tiene como espacio y fondo la naturaleza. Los dos trabajan incansablemente por lograr utopías. Los dos buscan lo imposible. Pescar el mayor pez nunca antes visto. Descontaminar una moribunda laguna. Historias FREE EARTH.






