Los océanos son el mayor ecosistema de la Tierra. Estas extensas masas de agua regulan el clima y dan de comer a miles de millones de personas, pero su salud está en peligro. La segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que se ha celebrado hasta hoy en Lisboa, representa una importante oportunidad para reparar los daños que la humanidad sigue infligiendo a la vida marina y a sus medios de subsistencia.
El objetivo de este evento ha sido marcar una nueva era en relación con los océanos.
Se estima que el ODS 14 sobre Océanos https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/oceans/ recibirá el nivel más bajo de inversión de los 17 ODS. El progreso en la implementación debe acelerarse considerablementepara lograr esta aceleración.
La ciencia habla claro: los océanos se enfrentan a amenazas sin precedentes como resultado de las actividades humanas. Su salud y capacidad para preservar la vida solo empeorará a medida que la población mundial crezca y las actividades humanas aumenten. Si queremos abordar algunos de los problemas más significativos de nuestra época, como el cambio climático, la inseguridad alimentaria, las enfermedades y pandemias, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad económica e incluso los conflictos y contiendas, debemos actuar ya para proteger el estado de nuestros océanos.

Hay mucho en juego
Para Bernadette Loloju, una residente en el condado keniano de Samburu, el océano es importante porque les permite obtener muchos de los bienes que necesitan. «El océano contiene muchos organismos vivos, incluyendo peces. También nos proporciona alimentos. Cuando vamos a la ciudad de Mombasa, disfrutamos de la playa y nos bañamos, lo que aumenta nuestra felicidad”.
La ganadora del premio Joven Campeón de la Tierra del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Nzambi Matee, tiene el mismo punto de vista. Nzambi vive en Nairobi, Kenia, y es la fundadora de Gjenge Makers, una compañía que produce materiales de construcción sostenibles y de bajo coste fabricados con residuos plásticos reciclados.
Matee aprovecha la basura plástica colectada por los pescadores en el mar y la convierte en ladrillos para la construcción: «mi trabajo de reciclaje de residuos plásticos me ha permitido emplear a más de 113 jóvenes y mujeres, que en total han producido 300.000 ladrillos. Me gano la vida con el océano, y por tanto el océano es mi vida», señaló.
Los océanos y el clima del planeta tienen una relación intrínseca
Los océanos y el clima terrestre están estrechamente interconectados entre sí de múltiples modos. A medida que la crisis climática sigue representando una amenaza existencial, aparecen algunas mediciones clave que los científicos vigilan de cerca.
Según el último informe sobre el cambio climático de la Organización Meteorológica Mundial, el aumento medio anual del nivel del mar en todo el mundo fue de 4,5 mm entre 2013 y 2021. Este fenómeno se produjo a causa del creciente derretimiento de las capas de hielo del planeta.
Los océanos absorben cerca del 23% del CO2 generado por las actividades humanas, y a consecuencia de ello se producen reacciones químicas que acidifican el agua del mar. Este fenómeno pone en peligro los ecosistemas marinos ya que, a mayor acidez del agua, menor es la capacidad de absorción de CO2.
El director de proyectos de la Fundación Océano Azul, Samuel Collins, cree que la conferencia servirá de puente hacia la COP27, el mayor encuentro sobre cambio climático de la ONU que se celebrará el próximo mes de noviembre en Sharm El-Sheikh (Egipto).
«Los océanos representan un elemento básico para el clima. Albergan el 94% del espacio vital del planeta. Podría recitar estadísticas impactantes para todos nosotros», afirma este escocés de 27 años.
«La razón por la que los productos que compramos en la tienda son tan baratos es porque el transporte marítimo moviliza el 90% de los artículos que encontramos en nuestros hogares, por lo tanto, existen múltiples razones por las que estamos conectados al océano, tanto si vives en un país con salida al mar como si no. No hay organismo vivo en la tierra que no esté relacionado con el océano».

Inseguridad alimentaria
Con más de 800 millones de personas que pasan hambre y 2400 millones con un acceso muy limitado a una alimentación adecuada, el reto de alimentar a una población creciente sin agotar los recursos actuales va en aumento.
En este contexto, los sistemas alimentarios acuáticos están cada vez más en la mira debido a su enorme potencial para satisfacer esta demanda.
«El crecimiento de la pesca y la acuicultura es vital en nuestros esfuerzos para acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo, pero se necesita una gran transformación en el sector para hacer frente a los desafíos», afirmó el director general de la FAO, QU Dongyu.
«Debemos transformar los sistemas agroalimentarios para garantizar que los alimentos marinos se cosechen de forma sostenible, se salvaguarden los medios de subsistencia y se protejan los hábitats acuáticos y la biodiversidad», añadió.

Un momento crítico
Tras aplaudir los recientes avances en investigación marina, los científicos presentes en la Conferencia subrayaron la necesidad de actuar de inmediato.
La veterana bióloga marina y oceanógrafa Sylvia Earle participó toda la semana en el evento de Lisboa.
«Usa tu poder y haz que otros usen el suyo para proteger la naturaleza, para corresponderla, para detener la matanza y para entender que podemos atajar la contaminación que estamos causando», dijo Earle, y añadió: «este es el momento, es ahora o nunca, un momento crítico de pasar a la acción. Es la mejor oportunidad de encontrar un lugar dentro de los sistemas naturales para mantenernos vivos”.
Emanuel Gonçalves, miembro del consejo y científico jefe de Océano Azul Foundation, reiteró también la necesidad de actuar ya:
«No podemos esperar 30 años más para proteger el 8% del océano, que es lo que tenemos ahora; incluso ese 8% no está adecuadamente protegido. Solo entre el 2% y 3% está totalmente protegido, así que debemos poner en marcha esta agenda ahora mismo, y no en 2030», afirmó Gonçalves.






