«Me caí del nido. Mi mamá se fue, pero nunca me abandonó. Hoy, la busco a ella. En el suelo, descubriendo la grama, las hojas, la tierra, la humedad, una mano -así la llaman- tibia y temerosa, me levantó. Me llevó a un espacio limitado; allí crecí, al lado de un gigantesco embalse de agua. En el centro de una esmeralda, en el oriente de Colombia mis plumas maduraron. Mi instinto se conservó».
«Un sábado húmedo en un guacal me transportaron por un camino, me llevaron . ¿Hola cómo están? El cielo es gris, el ambiente verde, el aire puro. Yo los miro, con sus cámaras. Me toman fotos, me graban en video. Acepto la invitación. Extiendo mis alas. Soy libre. Vuelo. Busco mi nido y a mi mamá. Estoy en medio de la naturaleza. Regreso a mi hábitat, la naturaleza. Gracias»







