El COVID 19 no fue la única amenaza para América Latina y el Caribe en 2020. Mientras el planeta se paralizaba por la pandemia, el cambio climático causó desplazamientos, desastres naturales, inseguridad alimentaria, incendios forestales y aumento de la pobreza en la región. Al mismo tiempo, alteró dramáticamente las condiciones de la biosfera en esta zona del mundo.

Estas son algunas de las conclusiones centrales que se desprenden del informe “El estado del clima en América Latina y el Caribe en 2020”, el primer reporte de este tipo, auspiciado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). FREE EARTH destaca los puntos centrales de este importante trabajo científico.

GASES EFECTO INVERNADERO

El informe también es contundente respecto de la contaminación del planeta y de las concentraciones de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

A pesar de una reducción temporal de las emisiones en 2020 relacionada con las medidas adoptadas en respuesta a la COVID-19 la ligera disminución probable resultante en la tasa de crecimiento anual de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera será prácticamente indistinguible de la variabilidad interanual natural ocasionada en gran medida por la biosfera terrestre.

«Un calentamiento global de incluso el 1,5 °C plantearía mayores riesgos para erradicar la pobreza, reducir las desigualdades y velar por el bienestar de los seres humanos y los ecosistemas. Los impactos asociados afectarían de manera desproporcionada a las poblaciones desfavorecidas y vulnerables mediante la inseguridad alimentaria, el aumento de los precios de los alimentos, las pérdidas de ingresos, la pérdida de medios de subsistencia, los efectos negativos sobre la salud y los desplazamientos»


GRETA THUNBERG

El 23 de septiembre de 2019, la líder ambientalista global Greta Thunberg advirtió al mundo sobre los desastrosos efectos de la contaminación y el cambio climático causados por el hombre para el futuro de la vida en el planeta. «Extinción masiva» es lo que enfrentan la humanidad y las nuevas generaciones como consecuencia de la contaminación irreversible del planeta

TEMPERATURA

Uno de los aspectos que causa alarma es el aumento desproporcionado de la temperatura en países de la región. La temperatura media mundial en 2020 fue una de las tres más cálidas desde el periodo de observación – señala el informe:

  • Los últimos seis años, incluido 2020, han sido los seis años más cálidos de que se tiene constancia
  • El año 2020 fue uno de los tres años más cálidos de que se tiene constancia en México/América Central y el Caribe y el segundo año más cálido en América del Sur.
  • Una serie de olas de calor y temperaturas extremas afectaron a varios lugares de América del Sur durante el año y crearon condiciones meteoro- lógicas favorables para los incendios forestales, especialmente en la selva amazónica.
  • El 9 de abril de 2020, Guáimaro (Cuba) registró 39,2 °C (el registro máximo anterior era de 38,0 °C el 17 de abril de 1999).
  • En Santa Rosa de Copán (Honduras) se estableció un nuevo récord de 39,6 °C (frente a los 36,2 °C anteriores). En Oaxaca (México) se estableció un nuevo récord de 44 °C (frente a los 40 °C anteriores).
  • La estación de Saposoa-Perú- registró una temperatura máxima diaria de 39,5 °C el 21 de febrero
  • La temperatura máxima de octubre en Asunción (Paraguay) alcanzó los 42,3 °C, lo que supone un nuevo récord histórico.
  • En la ciudad de São Paulo (Brasil), la temperatura máxima alcanzó los 37,5 °C el 2 de octubre
  • En Requena, en la región septentrional de la Amazonia, las temperaturas máximas alcanzaron los 40,7 °C el 22 de noviembre (frente a la media a largo plazo de 31,7 °C). El 5 de noviembre, el Brasil registró una temperatura máxima sin precedentes de 44,8 °C en Nova Maringá (estado de Mato Grosso)

INSEGURIDAD ALIMENTARIA

En este punto el informe es contundente: En menos de 10 años continuará reduciéndose el rendimiento de grandes cultivos tradicionales de América Latina y el Caribe como arroz, maíz, trigo, fríjol, banano, frutas tropicales y vegetales. Durante 2020 en algunas zonas de la región se presento un descenso de hasta el 50% en la producción de cultivos esenciales. El cambio climático se considera uno de los principales factores que pueden alterar la agricultura y los sistemas alimentarios en América Latina y el Caribe, debido a las reducciones proyectadas en el rendimiento de la mayoría de los cultivos.

En 2020, las condiciones de sequía afectaron de forma considerable al rendimiento de los cultivos en toda América Latina y el Caribe».

BOSQUES

Con casi la mitad de su superficie cubierta de bosques, América Latina y el Caribe representan alrededor del 57 % de los bosques primarios que quedan en el mundo, que almacenan unas 104 gigatoneladas de carbono (solamente el bioma amazónico almacena el 10 % del carbono mundial)

La pérdida de bosques se considera un gran problema y un factor que contribuye de manera importante al cambio climático debido a la liberación de CO2.

INCENDIOS FORESTALES

El reporte “El estado del clima en América Latina y el Caribe en 2020” recopiló y analizó la información sobre uno de los fenómenos que tiene en grave riesgo a la Amazonia: los incendios forestales.

El número de fuentes de calor (que son indicadores de incendios forestales) registradas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) del Brasil en el Pantanal fue un 241 % mayor en 2020 con respecto a 201933,34,35. Además, el año 2020 superó a 2019 para convertirse en el año de mayor actividad de incendios en el sur de la Amazonia desde 201236, con 574 000 incendios activos en 2020, frente a 509 000 durante el mismo período del año anterior.

«América Latina y el Caribe es una de las regiones del mundo donde se prevé que sean más intensos los efectos e impactos del cambio climático, como las olas de calor, la disminución del rendimiento de los cultivos, los incendios forestales, la destrucción de los arrecifes de coral y los fenómenos relacionados con un nivel del mar extremo«

SEQUÍAS

Amplias zonas de América del Sur sufrieron una grave sequía en 2020: La República Bolivariana de Venezuela, Colombia, el centro de Chile, el centro y el norte de la Argentina, el sur del Brasil y la cuenca del río Paraguay, incluida la región del Pantanal

El reporte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que en la mayor parte de América del Sur, las precipitaciones durante el primer semestre de 2020 fueron inferiores a la media de 1981-2010, especialmente en las regiones caribeña y andina de Colombia. Los cauces del río Magdalena experimentaron una reducción de caudal y nivel, afectando a la navegación entre enero y marzo de 2020, y 11 municipios declararon un estado de calamidad pública. En Chile, las intensas lluvias de los días 27 y 28 de enero en la región de Atacama produjeron deslizamientos de tierra e inundaciones.

En la mayor parte de la región del Caribe, las precipitaciones por debajo de lo normal durante los primeros meses de 2020 dieron lugar a condiciones de sequía generalizadas.


GLACIARES

Los glaciares de montaña representan un indicador medible de los patrones espaciales y temporales de la variabilidad climática mundial.

El reporte confirma que el aumento de las temperaturas tiene un impacto considerable en los glaciares. En los Andes, los glaciares constituyen una fuente importante de agua dulce para el consumo de agua, la generación de energía, la agricultura y la conservación de los ecosistemas.

OCÉANOS


Qué está ocurriendo con los océanos, qué está sucediendo con las enormes masas de agua, fuente de vida de la región y del mundo?

A medida que aumentan las concentraciones de gases de efecto invernadero, se acumula un exceso de energía en el sistema Tierra, del que aproxima- damente el 90 % es absorbido por los océanos, concluye la investigación.

A medida que aumenta su temperatura y el agua se calienta, el océano se expande. Esta expansión térmica, combinada con una mayor pérdida de hielo de los glaciares y los mantos de hielo, contribuye al aumento de nivel del mar. Es importante contar con proyecciones precisas del nivel del mar en las próximas décadas, tanto para la toma de decisiones como para la formulación de estrategias de adaptación eficaces en las regiones costeras y de baja altitud, incluido el mar Caribe

ACIDIFICACIÓN DEL OCÉANO

El informe “El estado del clima en América Latina y el Caribe en 2020” de la Organización Meteorológica Mundial exploró también los efectos del cambio climático sobre los océanos de la región.

El océano absorbe alrededor del 23 % de las emisiones antropógenas anuales de CO2 en la atmósfera, lo que contribuye a mitigar los efectos del aumento de las emisiones en el clima de la Tierra.

FENÓMENOS EXTREMOS EN CIFRAS
Las siguientes son algunas de las cifras de los desastres naturales causados en 2020 por el cambio climático:

  • La temporada de ciclones en la cuenca atlántica registró un total de 30 tormentas, supe- rando el récord anterior de 28 tormentas en 2005.
  • Los huracanes Eta e Iota ocasionaron una gran can- tidad de lluvias en el este de México y la península de Yucatán, Belice, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá.
  • El Caribe ha experimentado varios episodios de sequía, a saber, en 1957, 1968, 1976-1977, 1986-1987, 1991, 1994, 1997-1998, 2009-2010 y 2013-201623. En 2020, según un análisis realizado con el índice integrado de sequía (IDI)24, la región del Caribe registró condiciones de sequía graves a extremas en la República Dominicana, Haití, el norte de Colombia, Panamá y el noroeste de Venezuela

América Latina y el Caribe es una de las regio- nes del mundo más afectadas por los desastres relacionados con el clima. Los fenómenos hidro- meteorológicos, como inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor, representan el 93 % de todos los desastres ocurridos en los últimos 20 años. Los tipos de desastre más frecuentes registrados en el mundo entre 2000 y 2019 fueron las inundaciones (44 %) y las tormentas (28 %)

  • En Puerto Rico, en pleno brote de COVID-19, el Gobierno declaró un estado de emergencia en junio de 2020 debido a la sequía
  • En 2020, se registraron condiciones de sequía graves a moderadas en Belice, el norte de Guatemala, el este de Costa Rica, Honduras y Nicaragua y la región septentrional de América del Sur
  • Del 21 al 23 de agosto, una ola de frío afectó a la mayor parte del Brasil debido a la entrada de una masa de aire polar con un frente frío que llegó hasta el oeste de la Amazonia. En el estado de Acre, en la Amazonia occidental, la ciudad de Río Branco registró temperaturas mínimas de 12 °C el 22 de agosto
  • En enero y febrero, el Brasil se vio afectado por lluvias intensas e inundaciones, crecidas repentinas y deslizamientos de tierra conexos. El 10 de febrero, la estación meteorológica de Mirante de Santana, en el estado de São Paulo, registró 114 mm (febrero fue el mes más lluvioso de los últimos 77 años con 483,6 mm, casi el doble de la media normal de 249,7 mm).

EN SÍNTESIS…

Los fenómenos de alto impacto que afectaron a la región en 2020 ocasionaron pérdidas o daños en las infraestructuras esenciales de las comunidades y poblaciones. Entre los impactos destacados figuran la escasez de agua y energía y los desplazamientos y se vieron comprometidos la seguridad, la salud y los medios de subsis- tencia de la población.

La sequía generalizada en toda la región de América Latina y el Caribe ha tenido un impacto considerable en las rutas de navegación interior, en el rendimiento de los cultivos y en la producción de alimentos, agravando la inseguridad alimentaria en muchas zonas. Los déficits de precipitación son especialmente adversos en la región del Caribe, que presenta una alta vulnerabilidad a la sequía, y varios de sus territorios figuran en la lista mundial de países con mayor estrés hídrico, con menos de 1 000 m3 de recursos de agua dulce per cápita.

La intensa sequía en el sur de la Amazonia y el Pantanal fue la más grave de los últimos 60 años, y 2020 superó a 2019 para convertirse en el año con mayor actividad de incendios en el sur de la Amazonia.

El aumento de las temperaturas contribuye a la expansión térmica de los océanos, al aumento de la fusión de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida, al deshielo de los glaciares de montaña y a cambios en la circulación de los océanos, lo que a su vez contribuye al aumento del nivel medio del mar en el mundo. Dichos cambios en estos y otros indicadores climáticos se deben en gran medida a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera”.

Hacia finales de 2020, las intensas lluvias provocaron deslizamientos de tierra, inundaciones y crecidas repentinas en zonas rurales y urbanas de América Central y del Sur. Un monzón norteamericano débil y temperaturas superficiales del mar más frías de lo normal a lo largo del Pacífico oriental asociadas a La Niña dieron lugar a una sequía en México.

La devastación provocada por los huracanes Eta e Iota en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como la intensa sequía y la inusual temporada de incendios en la región del Pantanal en el Brasil, el Estado Plurinacional de Bolivia, el Paraguay y la Argentina, demuestran la necesidad imperiosa de una colaboración operacional y científica y de un intercambio continuo de datos, con el fin de describir mejor esos fenómenos y sus impactos. Estos impactos se vieron agravados por el brote de COVID-19.

En los Andes chilenos y argentinos, los glaciares han retrocedido durante las últimas décadas. La pérdida de masa de hielo se ha acelerado desde 2010, en consonancia con un aumento de las temperaturas estacionales y anuales y una reducción considerable de las precipitaciones anuales en la región.

La intensa sequía en el sur de la Amazonia y el Pantanal fue la más grave de los últimos 60 años, y 2020 superó a 2019 para convertirse en el año con mayor actividad de incendios en el sur de la Amazonia.

Los huracanes Eta e Iota alcanzaron una intensidad de categoría 4 y tocaron tierra en la misma región en rápida sucesión; siguieron trayectorias idénticas por Nicaragua y Honduras, afectando a las mismas zonas y agravando los impactos conexos.

La vida marina, los ecosistemas de litoral y las comunidades humanas que dependen de ellos, en particular en los pequeños Estados insulares en desarrollo, se enfrentan a las crecientes amenazas derivadas de la acidificación de los océanos, el aumento de nivel del mar, el calentamiento de los océanos y una mayor intensidad y frecuencia de las tormentas tropicales.

Las medidas de adaptación, en particular los sistemas de alerta temprana multirriesgos, no están lo suficientemente desarrolladas en la región de América Latina y el Caribe. El apoyo de los gobiernos y de la comunidad científica y tecnológica es fundamental para reforzar su desarrollo, así como para mejorar la recopilación y el almacenamiento de datos e integrar firmemente la información sobre el riesgo de desastres en la planificación del desarrollo. Es fundamental contar con un apoyo financiero sólido para lograr este resultado.


QUÉ HACER

El trascendental informe presenta recomendaciones para enfrentar y de alguna manera mitigar los efectos del cambio climático en América Latina, una de las zonas donde mayor efectos tendrá este fenómenos en el futuro inmediato:

  • DESCENSO DEL CALENTAMIENTO GLOBAL : Reducción en emisiones de gases de efecto invernadero por causas humanas.
  • BIG DATA. Es importante contar con proyecciones precisas del nivel del mar en las próximas décadas, tanto para la toma de decisiones como para la formulación de estrategias de adaptación eficaces en las regiones costeras y de baja altitud, incluido el mar Caribe
  • REGENERACIÓN NATURAL DE BOSQUES: Citando datos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, PNUMA y FAO, la Organización Meteorológica Mundial destaca el impacto de los bosques para la vida. Según el informe, en América Latina, los bosques de segundo crecimiento (de hasta 60 años) cubrían 240 millones de hectáreas de tierra en 2008 y en la última década siguieron siendo el principal factor que contribuía a la restauración de bosques en la región. A lo largo de 40 años, estas tierras pueden acumular potencialmente 8,5 gigatoneladas de carbono en la biomasa presente sobre el suelo a través de la regeneración natural de bajo coste o la regeneración asistida, lo que equivale a un secuestro total de CO2 de 31,1 gigatoneladas de carbono
  • ADAPTACIÓN: Las principales prioridades sectoriales para la adaptación son el agua; la agricultura y la seguridad alimentaria; la salud; los ecosistemas, la biodiversidad y la silvicultura; las infraestructuras y las ciudades, y la reducción de riesgos de desastre. Los factores de riesgo relacionados con la exposición y la vulnerabilidad, creados por la intervención humana en nuestro entorno físico (por ejemplo, la urbanización incontrolada o no regulada y la destrucción de los ecosistemas), y otros factores subyacentes de riesgo, como la pobreza, la desigualdad y la corrupción, también desempeñan un papel fundamental. Las medidas de adaptación basadas en el ecosistema incluyen la conservación y rehabilitación de los ecosistemas de carbono azul existentes, como los manglares, las praderas submarinas y las marismas, y constituyen una gran oportunidad para mitigar el calentamiento global. Especialmente en América Latina y el Caribe, los manglares son un recurso excepcional para este fin

ASÍ SE ELABORÓ EL INFORME

40 expertos de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN), los Centros Regionales sobre el Clima (CRC) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), instituciones de investigación y organizaciones internacionales y regionales elaboraron el reporte, que sintetiza las tendencias y la variabilidad del clima, los fenómenos meteorológicos y climáticos de alto impacto observados, y los riesgos e impactos asociados en sectores sensibles fundamentales para el período comprendido entre enero y diciembre de 2020.

Las condiciones meteorológicas, hidrológicas y climáticas de la región se analizaron entre otras fuentes, a partir de los datos de 1 700 estaciones meteorológicas de México, América Central y el Caribe así como de la información de América del Sur.