La alerta es lanzada por Ricardo Agudelo, ex- subsecretario de Gestión de Bogotá, y ahora Director de la Región Administrativa y de Planeación Especial de la Región Central -RAPE-, conformada por Bogotá, Boyacá, Cundinamarca, Huila, Meta y Tolima.
Todos los detalles en PODCAST FREE EARTH. Hoy, Parte I: RAP-E como potencia hídrica de Colombia , su conexión con la emergencia climática y el riesgo de desabastecimiento alimentario.

FAO: América Latina debe adaptar los sistemas alimentarios para transformar su eficiencia y sostenibilidad
Transformar los sistemas alimentarios de América Latina y el Caribe para volverlos más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles es el eje principal sobre el que girará la 37ª edición de la Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que se celebra durante esta semana en Quito.
El cambio que se busca durante el evento, que cuenta con la participación de todas las naciones de la región, cobra especial relevancia frente a uno de los escenarios más complejos vividos durante las últimas décadas: los efectos del cambio climático sobre la agricultura y el acelerado aumento en los precios de los alimentos y fertilizantes, agravado por la guerra en Ucrania.
La FAO recordó que una cuarta parte de la población de América Latina y el Caribe vive en condiciones de inseguridad alimentaria y que la pandemia de COVID-19 provocó que en un solo año 22 millones de personas cayeran en condiciones de pobreza, obligándolas a adquirir alimentos de peor calidad por la disminución de sus ingresos.
Además, la importancia de superar esta difícil situación regional trasciende sus fronteras ya que la agricultura de América Latina y el Caribe, además de producir suficientes alimentos para nutrir a 1300 millones de personas –en términos de calorías–, es la mayor exportadora neta de alimentos del mundo
El representante regional del organismo, Julio Berdegué, destacó que la Conferencia llega en el momento justo para que todas las naciones participantes compartan innovaciones, lleguen a acuerdos y avancen en el fortalecimiento de sus sistemas alimentarios.
“Lo que ocurre en esta región afecta a todo el mundo. Los pasos que demos durante la Conferencia para mejorar la producción, nutrición, el medioambiente y la vida de nuestros habitantes van a afectar el futuro del mundo, y abrir el camino que otros seguirán”, destacó.

Sector agroalimentario, clave para salir de la crisis
América Latina y el Caribe está empeñada en enfrentar y superar la más compleja crisis humanitaria, económica y social de las últimas décadas, causada por la pandemia de COVID-19. Ninguna otra región del planeta ha sido golpeada con tanta fuerza.
El sector agroalimentario es clave para salir de la crisis. Desde las fincas de los agricultores a las mesas de los consumidores, las personas, organizaciones y empresas que forman los sistemas agroalimentarios de la región dan empleo a decenas de millones de personas.
Estos sistemas son responsables de entre el 9 y el 35 por ciento del Producto Interno Bruto de los países de la región, y contribuyen el 25 por ciento de sus exportaciones.
Sin optimizar el aporte de los sistemas agroalimentarios, será mucho más difícil salir de la crisis. Hay un amplio acuerdo de que los sistemas agroalimentarios de la región deben transformarse, de acuerdo con las prioridades y capacidades de cada país.
Esta transformación también es esencial para transitar a una agricultura y sistemas agroalimentarios más sostenibles, resilientes, y adaptados al cambio climático.
Sin ello, no podremos asegurar alimentos inocuos, nutritivos y saludables para toda la población, especialmente para los 267 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria.
Tampoco podremos crear condiciones para que los habitantes rurales superen su condición de pobreza, que afecta al 45 % de dicha población.
América Latina y el Caribe está empeñada en enfrentar y superar la más compleja crisis humanitaria, económica y social de las últimas décadas, causada por la pandemia de COVID-19. Ninguna otra región del planeta ha sido golpeada con tanta fuerza.
El sector agroalimentario es clave para salir de la crisis. Desde las fincas de los agricultores a las mesas de los consumidores, las personas, organizaciones y empresas que forman los sistemas agroalimentarios de la región dan empleo a decenas de millones de personas.
Estos sistemas son responsables de entre el 9 y el 35 por ciento del Producto Interno Bruto de los países de la región, y contribuyen el 25 por ciento de sus exportaciones.
Sin optimizar el aporte de los sistemas agroalimentarios, será mucho más difícil salir de la crisis. Hay un amplio acuerdo de que los sistemas agroalimentarios de la región deben transformarse, de acuerdo con las prioridades y capacidades de cada país.
Esta transformación también es esencial para transitar a una agricultura y sistemas agroalimentarios más sostenibles, resilientes, y adaptados al cambio climático.
Sin ello, no podremos asegurar alimentos inocuos, nutritivos y saludables para toda la población, especialmente para los 267 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria.
Tampoco podremos crear condiciones para que los habitantes rurales superen su condición de pobreza, que afecta al 45 % de dicha población.
América Latina y el Caribe está empeñada en enfrentar y superar la más compleja crisis humanitaria, económica y social de las últimas décadas, causada por la pandemia de COVID-19. Ninguna otra región del planeta ha sido golpeada con tanta fuerza.
El sector agroalimentario es clave para salir de la crisis. Desde las fincas de los agricultores a las mesas de los consumidores, las personas, organizaciones y empresas que forman los sistemas agroalimentarios de la región dan empleo a decenas de millones de personas.
Estos sistemas son responsables de entre el 9 y el 35 por ciento del Producto Interno Bruto de los países de la región, y contribuyen el 25 por ciento de sus exportaciones.
Sin optimizar el aporte de los sistemas agroalimentarios, será mucho más difícil salir de la crisis. Hay un amplio acuerdo de que los sistemas agroalimentarios de la región deben transformarse, de acuerdo con las prioridades y capacidades de cada país.
Esta transformación también es esencial para transitar a una agricultura y sistemas agroalimentarios más sostenibles, resilientes, y adaptados al cambio climático.
Sin ello, no podremos asegurar alimentos inocuos, nutritivos y saludables para toda la población, especialmente para los 267 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria.
Tampoco podremos crear condiciones para que los habitantes rurales superen su condición de pobreza, que afecta al 45 % de dicha población.
Los países Miembros de la FAO aprobaron por unanimidad el Marco Estratégico 2022-2031 de la FAO, que llama a respaldar la Agenda 2030 mediante la trasformación hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, para conseguir una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor, sin dejar a nadie atrás.
