«Relegar el carbón a la historia «. La frase pronunciada esta semana en la COP 26, por Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas resume el llamado del medio ambiente, la biodiversidad y la naturaleza en medio de loa emergencia climática: Descarbonizar la economía.
Así, se ha celebrado con gran expectativa el Día de la Energía en la COP 26, la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Glasgow, Reino Unido. El país anfitrión,Francia, Alemania, EE. UU. Y la UE han presentado durante la jornada una innovadora Asociación Internacional de Transición de Energía Justa con Sudáfrica. La Asociación tiene como objetivo acelerar la descarbonización de la economía de Sudáfrica, con un enfoque en el sistema eléctrico, para ayudarlo a lograr los ambiciosos objetivos establecidos en sus objetivos de emisiones de Contribución Determinada a Nivel Nacional actualizados.
Otro hecho destacado esta semana en la COP ha sido la “Declaración mundial sobre la transición a la energía limpia”, un compromiso para poner fin a las inversiones en carbón, aumentar la energía no contaminante, llevar a cabo una transición justa y eliminar el carbón para la década de 2030 en las principales economías.
46 países – Polonia, Vietnam y Chile- 77 firmantes han suscrito el compromiso con el fin de poner fin a las inversiones en carbón, aumentar la energía no contaminante, llevar a cabo una transición justa y eliminar el carbón para la década de 2030 en las principales economías.
Buen inicio, opacado sin embargo por las cifras de la industria de energía contaminante:,506 productores de petróleo y gas tienen previsto añadir 190.000 millones de barriles de petróleo a sus carteras de producción en los próximos siete años. Lamentablemente, se han quedado fuera de la declaración los mayores financiadores del carbón, China, Japón y Corea; a pesar de que en el pasado se han comprometido a dejar de financiar la generación de carbón en el extranjero para finales de 2021.
Buen inicio, aunque…

Si bien los compromisos fueron algo alentadores, las organizaciones de la sociedad civil «no lo tienen claro» fuera de la sala plenaria.En otras de las conferencias de prensa, la ONG alemana Urgewald y la Red de Acción por el Clima expresaron su desesperación ante la actual crisis energética.
«En los dos últimos años hemos asistido a un aumento de las políticas sobre el carbón, pero apenas hemos visto nada sustancial sobre el petróleo y el gas. La razón es que las instituciones financieras que quieren alejarse de los combustibles fósiles se enfrentan a un gran problema que es la falta de información», dijo el responsable de la campaña de finanzas de Urgewald.
La organización de defensa de los derechos humanos y del medio ambiente publicó su última “Lista de salida mundial del petróleo y el gas”, en la que se afirma que 506 productores de petróleo y gas tienen previsto añadir 190.000 millones de barriles equivalentes de petróleo a sus carteras de producción en los próximos siete años.

«Al menos el 96% de los productores de gas y petróleo quieran ampliar sus activos», añadió el representante de Urgewald. «La industria está en un curso de expansión imprudente, con formas de producción más sucias que representan el 50% de los nuevos proyectos».
Por su parte, Jing Zhu, director del programa de justicia energética del Centro para la diversidad biológica de Estados Unidos, recordó que «ya no tenemos tiempo para los combustibles fósiles».
«Hemos visto que el G20 va en la dirección contraria. De 2018 a 2020 los países del G20 han destinado 188.000 millones de dólares para los combustibles fósiles. Eso es 2,5 veces la cantidad que han asignado para las renovables; eso es una atrocidad», dijo.
Activistas fuera de la Conferencia sobre el Clima, y delegados y otros representantes que participan en ella han pedido relegar el carbón a la historia. Un total de 77 firmantes, entre ellos Chile, se han comprometido a acabar con el uso del carbón. Sin embargo, 506 productores de petróleo y gas tienen previsto añadir 190.000 millones de barriles de petróleo a sus carteras de producción en los próximos siete años
